Entender el dolor

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Por Bastián Almendra, Kinesiólogo
Llegas a la casa reventada, con el cuello duro y la espalda que no da más, y te preguntas cómo puede ser si hoy "no hiciste nada". No levantaste cajas, no corriste, solo estuviste sentada en tu escritorio. Si te ha pasado esto, quiero que sepas algo antes de seguir leyendo: tu cuerpo no está fallando, y tampoco es que seas floja o débil.
Estar quieta también es trabajo para tu cuerpo
Cuando te sientas y te quedas en la misma posición por horas, los músculos de tu espalda y tu cuello no descansan como uno cree. Se quedan contraídos todo el rato, sosteniéndote, en lo que se llama contracción isométrica sostenida. Eso cansa distinto a levantar peso, pero cansa igual, y a veces duele más.
La ergonomía de oficina existe justamente porque el trabajo sentado genera trastornos musculoesqueléticos reales. Instituciones como OSHA tienen guías completas solo para computadores y escritorios, y no es porque estén exagerando: es porque el problema es real y masivo.
No es exageración, hay estudios que lo respaldan
Una revisión de la Cochrane Library sobre trabajadores de oficina confirma que el dolor de cuello, hombro y brazo asociado al trabajo de escritorio es un problema estudiado y documentado, no una exageración tuya ni de nadie. Miles de mujeres que trabajan sentadas todo el día sienten exactamente lo mismo que tú.
Esto cambia la pregunta. No es "qué hice mal hoy", sino "cuánto rato llevo sin moverme". Y esa pregunta sí tiene una respuesta que puedes accionar.
Qué hacer con esta información
No necesitas dejar tu trabajo ni comprar equipo nuevo para empezar a sentirte mejor. Ayuda notar cuánto tiempo llevas en la misma posición, aunque sea aproximado; cambiar de postura en la silla varias veces durante el día, no solo cuando ya duele; y entender que el dolor por estar sentada quieta es distinto al dolor por esfuerzo, y por eso a veces cuesta más identificarlo a tiempo.
En resumen
Si terminas el día dolorida sin haber hecho nada "pesado", lo más probable es que tu cuerpo esté cansado de sostener la misma postura por horas, no de un esfuerzo puntual. Es un problema real, común y documentado, y el primer paso para manejarlo es dejar de buscar la culpa en ti misma.
¿Y ahora qué?
En las próximas semanas voy a ir mostrando cómo armar tu puesto de trabajo, qué estirar y cuándo esto sí amerita ver a un profesional. Sígueme para no perderte la serie completa, y si quieres que revisemos tu caso puntual, puedes escribirme directamente.
Bastián Almendra
Kinesiólogo · Kinesiología a domicilio
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